Existen una serie de prácticas que favorecen la
innovación en la empresa. Estas prácticas, aunque tienen su propia
singularidad, deben entenderse como un conjunto coherente de actuaciones que la
empresa debe emprender para iniciar el viaje de la innovación.
Sería
muy presuntuoso suponer que la simple puesta en marcha de una o varias de estas
prácticas nos garanticen que la empresa se convierta en una organización
innovadora. Más bien, es necesario que la empresa actúe de forma coordinada en
todas y cada una de ellas, desplegando una estrategia que tenga como objetivo
la innovación.
Por lo tanto
Decimos que la empresa son los recursos que
tenemos a nuestra disposición para alcanzar unos objetivos claros y satisfacer
las necesidades de los beneficiarios, y se convierte en organización cuando utilizamos unas herramientas útiles e importantes como
lo son, el control y la dirección. Llevándolos acabo de manera organizada para
alcanzar los objetivos trazados en nuestra visión.
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